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Vie, 23 Octubre, 2009
 
 

Carter en el histórico apretón de manos de los viejos enemigos, el egipcio Sadat y el israelí Beguin. (Foto: AP)

EN PORTADA: MEJOR 30 AÑOS DE PAZ QUE DE GUERRA CALIENTE

(mundo).- 30 años de fría paz que sucedieron a 30 de guerra. Esta semana se celebran sin euforia tres décadas del Tratado de Paz entre Israel y Egipto firmado el 26 de marzo del 79 en la Casa Blanca por el presidente egipcio, Anuar Sadat y el primer ministro israelí, Menajem Beguin, con auspicio del presidente norteamericano Jimmy Carter.

Aunque solo tenía un ojo, el entonces ministro israelí de Exteriores, el general Moshe Dayan, demostró que su visión de lejos era perfecta al afirmar: "Quizás haya un acuerdo pero será una paz muy fría".

Precisamente en esta semana se ha evitado un incidente diplomático entre Israel y Egipto gracias irónicamente a la prórroga de dos semanas que pidió Benjamín Netanyahu para formar Gobierno. Si estuviera ejerciendo, la ceremonia principal de esta efeméride tendría como anfitrión en el ministerio de Exteriores en Jerusalén al ultranacionalista Avigdor Lieberman. Las amenazas de boicot del embajador egipcio en Israel, Yasir Rida, no se cumplirán ya que de momento Tzipi Livni sigue en el cargo.

Hace unos días, Rida dijo a un dirigente allegado a Netanyahu: "Hay tres cosas que representan el honor nacional egipcio: las pirámides, la presa de Asuán y el presidente Hosny Mubarak. Lieberman ya ha atacado a dos de las tres".

Se refería a las declaraciones de hace ocho años cuando amenazó con bombardear la presa de Asuán si hay un enfrentamiento bélico y a la más reciente contra el rais egipcio. Fue el pasado mes de octubre cuando Lieberman se quejó de que "en tres décadas de paz, Mubarak nunca ha aceptado venir aquí de visita oficial. Si quiere dialogar con nosotros que venga aquí. Si no, que se vaya al infierno" . Ese día, el portavoz de la cancillería egipcia, Hosam Zaki, respondió: "Lieberman es un racista pero hoy nos hemos dado cuenta de que es un maleducado".

Lieberman ha enviado mensajes conciliadores a Egipto que le pide 'un gesto'. El futuro viceministro de Exteriores, Dani Ayalon, asegura que "no hay amenaza de boicot. Egipto sabe que Lieberman no es la imagen que han descrito los medios de comunicación".

Pero este es solo un episodio más de las estables pero frías relaciones bilaterales que reinan desde hace 30 años. Aunque el asesor de Carter, Zbignew Brzezinski, afirmara el día de la firma del Tratado que "no solo hay alegría sino una atmósfera de reconciliación", lo cierto es que ninguno de los dos términos definen dicha paz.

Tzvi Barel escribe en el diario Haaretz que "Egipto sigue siendo un país sospechoso para Israel... Y no hay masiva llegada de turistas egipcios en las playas de Tel Aviv, los intelectuales israelíes son boicoteados en Egipto y la embajada israelí en El Cairo está aislada y vigilada no tan solo por los servicios de Seguridad egipcios sino por cámaras y periodistas preparados a cazar al 'espía' egipcio que se atreva a acercarse al edificio para pedir a Israel un visado. Cuando un diputado egipcio quiere ofender a un compañero le dice: "incluso los israelíes no harían lo que tú haces".

Egipto recuperó el Sinaí (ahora invadido por turistas israelíes) pero pagó su precio por la paz como por ejemplo con el asesinato de Sadat (81), la suspensión por 10 años en la Liga Árabe o la decisión de 18 países árabes de retirar sus embajadores en El Cairo al día siguiente de la firma con Beguin. "Egipto tendrá la paz pero los palestinos aun no han recuperado sus derechos", dijo el jefe de la diplomacia, Boutros Boutros-Ghali .

En estos 30 años, los Gobiernos en Israel se han sucedido a un ritmo vertiginoso mientras Mubarak sigue inamovible. Días antes de su histórico viaje a Jerusalén (19 noviembre del 77), Sadat dialogó con Mubarak al que había nombrado vicepresidente tras 'ficharle' de la Fuerza Aérea. "Le dije que no pasará nada malo si lo intentamos", rememoró recientemente.

No es una paz entre pueblos sino entre dirigentes. Es una relación sin amor ni tan siquiera cariño. Solo intereses estratégicos . El ex embajador israelí en Egipto, Zvi Mazel afirma que "la calle egipcia es muy hostil hacia Israel. Los medios de comunicaciones nos atacan diariamente con caricaturas e incitación al odio tanto contra los judíos como contra Israel".

Por el contrario, el periodista Barel, escribe que "Israel quiere una paz intensa con Egipto, pero a distancia. ¿Turistas nórdicos? Sí. ¿Que franceses compren casas aquí? Por supuesto. Egipcios, no. Es decir, no árabes".

Los dos países comparten un deseo: que la paz siga siendo estable y fría.

Jerusalen, 24 de marzo de 2008

 

 

 
 
 
 
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