EN PORTADA: Piñera solicita una segunda vuelta "limpia" y Frei pide el voto de izquierda

(Agencias). El empresario derechista Sebastián Piñera , que ganó ayer la primera vuelta de las elecciones presidenciales y está muy cerca de convertirse en el próximo mandatario de Chile , solicitó una campaña "limpia" en la segunda vuelta electoral , que tendrá lugar el próximo 17 de enero. Por su parte, el ex presidente  Eduardo Frei , que resultó segundo en la votación del domingo,  pidió el voto de izquierda para derrotar a la opción de derechas que representa el acaudalado hombre de negocios chileno.

Piñera, en la celebración de su triunfo, insistió en "plantearle una vez más al senador Frei que en los próximos 35 días hagamos una campaña limpia, una campaña de ideas, de futuro, de propuestas y una campaña sin intervención electoral y sin abuso de las instituciones del Estado, como desgraciadamente hemos observado durante toda esta campaña". Piñera, cuya victoria final depende de la unidad que logre aglutinar la izquierda , advirtió de que Frei no puede arrastrar el carisma de la presidenta en funciones, Michelle Bachelet . Recalcó que "en una democracia moderna las popularidades y los apoyos no se heredan ni se traspasan, hay que ganárselos en la cancha". 

Frei, por su parte, advirtió contra la amenaza que representa la concentración de "poder" de Piñera, y le criticó duramente: "El país no se merece un gobierno que concentra en las mismas manos el poder económico, de los medios de comunicación y el poder político". En oposición al candidato de derechas, Frei declaró que abandonó los negocios para dedicarse "por completo" y "con honestidad" al servicio público. "Tengo experiencia y conozco a Chile y a los chilenos. Sé lo que el país necesita", añadió. 

El que fuese presidente entre 1994 y 2000 se autoproclamó portavoz de la ciudadanía y reivindicó para sí el apoyo de toda la izquierda, que le hará falta si quiere contar con opciones para la segunda vuelta, donde podría romperse la hegemonía progresista de los últimos años. Así, se dirigió a los candidatos Jorge Arrate y Marzo Enríquez-Ominami para "sumar y construir" en lugar de "descalificar". 

Con el 98,32 por ciento de las mesas escrutadas, el ex presidente Frei logra el 29,62 por ciento de los sufragios, lo que le permitiría pasar a una segunda vuelta con el empresario Sebastián Piñera, que aglutina el 44,03 por ciento del respaldo popular.

Según el escrutinio oficial en tercer lugar se situó el candidato independiente Marco Enríquez-Ominami, con un 20,12 por ciento de los votos, seguido del abanderado de la izquierda extraparlamentaria, Jorge Arrate, con el 6,21 por ciento.

Las celebraciones tras los resultados
Inmediatamente después de que el subsecretario del Interior, Patricio Rosende, diera a conocer el primer cómputo oficial de la votación, que auspiciaba un cómodo triunfo de Piñera, el optimismo y el triunfalismo se apoderaron del ambiente.

Gritos de "Se siente, se siente, Piñera presidente", besos y abrazos entre los presentes presagiaban una noche de alegrías en las filas de la derecha.

Rostros conocidos de la oposición, como el presidente del Senado, Jovino Novoa; el presidente de Renovación Nacional (RN), Carlos Larraín, o la senadora de la ultraderechista Unión Demócrata Independiente (UDI) Evelyn Matthei se paseaban por los pasillos del hotel sonrientes y solícitos en atender a los medios de comunicación.

Sin embargo, cuando Piñera compareció ante sus fieles en un escenario en plena Alameda, el candidato no lucía contagiado del entusiasmo que irradiaban sus partidarios.

Sonriente pero comedido y un tanto parco, el multimillonario empresario evitó un discurso triunfalista y optó por las frases y las promesas que han caracterizado su campaña electoral.

Consciente de que necesitará nuevos apoyos para la segunda vuelta, hizo un guiño a los votantes del independiente Marco Enríquez-Ominami. "Llamo a todos los hombres y mujeres libres a unirnos para que juntos podamos tomar los pinceles y dibujar los caminos, y podamos escribir las páginas más hermosas de nuestro país", dijo Piñera.

En tanto, en el centro de operaciones del candidato oficialista, Eduardo Frei, la calma se rompió conforme se conocieron los primeros cómputos oficiales, que confirmaban su paso a segunda vuelta, tal como predecían las encuestas.

Varios miembros del gabinete de Michelle Bachelet y los presidentes de los cuatro partidos de la coalición gubernamental se dieron cita en el céntrico hotel, situado a pocos metros del palacio de La Moneda, donde Frei salió a saludar a sus adherentes.

Conscientes de la imposibilidad de alcanzar la presidencia, pero con el orgullo de ser "la tercera fuerza política que rompió el duopolio de poder", los seguidores de Marco Enríquez-Ominami se dieron cita en el Palacio Concha y Toro, una casona colonial situada en el centro de la capital con vistas a la cordillera.

Entre los asistentes había más periodistas que seguidores, todos ellos bien nutridos con un sabroso tentempié que les entretuvo durante la larga espera, y algunos incluso con una copa de vino, a pesar de que durante la jornada electoral está prohibida la venta de alcohol.

Rostros expectantes y ansiosos de que los porcentajes de los primeros cómputos crecieran hasta las cifras esperadas, e incertidumbre por cual sería el destino que su abanderado brindaría a sus votos marcaron la tónica de la tarde.

Sin embargo, en la primera y única aparición del candidato independiente -flanqueado por su mujer, sus hijas y la bandera nacional- la sala se quedó pequeña y se inundó de aplausos cuando el ex diputado anunció su decisión de "no negociar" con ningún candidato en la segunda vuelta.

Santiago de Chile, 14 de Diciembre de 2009

 

Volver

Copyright ©2005 - 2012 (IBERCOM) Derechos Reservados.

Iberoamericana de Comunicaciones SAC